ARTE

Impresionismo:
En 1860 empezó en París el Impresionismo, un movimiento nuevo y radical de arte. Aunque no era una escuela formal, los impresionistas quisieron separarse del arte académico tradicional, que proponía la copia de los maestros y la adherencia estricta a la tradición clásica. Los impresionistas se esforzaron por crear imágenes del mundo que en vez de ser copias realistas eran expresiones personales basadas en sus experiencias. Muy diferentes a los pintores clásicos, su arte no era ni histórico ni mitológico sino centrado en el presente. Pintaban escenas sencillas de la vida diaria como las carreras de caballo, el circo, el obrero y mujeres lavando ropa. A través del movimiento impresionista, la belleza de la persona ordinaria se descubrió de nuevo.

El movimiento impresionista, con su enfoque en la persona sencilla, se puede comparar con el mensaje de Thérèse, con su "caminito," ya que éste era el camino a Dios de las almas simples y ordinaries.

Música:
El movimiento impresionista también influenció la música. A fines del siglo XIX, Claude Debussy, un compositor francés, trató de imitar a los pintores impresionistas introduciendo luz y color en sus piezas. Debussy, aunque 22 años más joven que Monet, reconoció la influencia que el pintor impresionista tuvo en su música. Él sentía más afinidad a los poetas y pintores que a otros músicos y su tratamiento radical de la armonía y la forma musical ayudó a cambiar el campo de la música para muchos otros compositores a través del mundo.