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La Revolución Francesa:
En tiempo de Thérèse, la revolución francesa, que había sucedido sólo cien
años antes, todavía dividía el pensamiento político de la gente. Durante la guerra
Franco-Prusiana, que estalló en 1870, París cayó en manos de los Prusianos y Napoleón III fué derrotado y exiliado resultando en el derrote definitivo de la monarquía. La tercera república fué establecida y duró todo el transcurso de la vida de Thérèse.
La revolución comenzó en 1789 y terminó algunos años más tarde cuando Napoleon tomó el poder. Las órdenes contemplativas en Francia sufrieron enormemente durante la revolución francesa y durante el período subsecuente de la restauración. Las órdenes de
carmelitas en particular fueron totalmente suprimidas. Muchos de los líderes de Francia durante la revolución francesa eran enemigos de la Iglesia Católica. Entre los reformadores había agnósticos, masones y deístas, pero muy pocos católicos devotos. El Iluminismo mantenía que si una orden religiosa no tenía un propósito práctico y específico, debía de ser eliminada. Para subsistir las monjas benedictinas de Lisieux tuvieron que establecer una escuela, a la cual Thérèse ingresó. En 1789, el gobierno comenzó a confiscar propiedades de la iglesia para pagar la deuda nacional y muchos religiosos murieron durante esta época llamada reinado de terror. Al tomar el poder nuevamente, Napoleón reconoció que la armonía entre la Iglesia Católica y el gobierno de Francia era necesaria. Al firmar el concordato de 1801 con el Papa Pío VII, se terminaron todas las persecuciones contra la Iglesia. Sin embargo, durante este tiempo la iglesia fué absolutamente ineficaz y las órdenes religiosas no recibieron ningún apoyo.
La Restauración:
El período de la restauración se refiere a la época después de la revolución francesa cuando Francia luchaba para restaurar el gobierno. La iglesia
restaurada de 1815, auque despojada de su tierra y de sus riquezas, era más entusiasta,
mejor disciplinada y más consciente del Evangelio que la iglesia de la
pre-revolución. En 1815, durante el primer período de la restauración, la
orden carmelita fué restablecida en Francia. En 1880, cuando Thérèse
estaba considerando su entrada en el Carmelo de Lisieux, había 113 monasterios de
las monjas descalzas. El gobierno francés, aún anticlerical, hacía muy
difícultoso el fundar una nueva orden religiosa. De los 113 monasterios,
solamente 16 habían pasado por el riguroso proceso legal que los
declaraban "oficial"; el resto eran simplemente no oficial y expuestos a ser clausurados
por el gobierno en cualquier momento. De acuerdo con el gobierno, el Carmelo de
Lisieux era ilegal. Las monjas decidieron no afeitar las cabezas de las hermanas más jóvenes, en caso que el gobierno cerrara el monasterio.
Historia del Carmelo:
La orden carmelita toma su nombre del monte Carmelo, una cadena montañosa en
Tierra Santa. En el siglo XIII, un grupo de cruzados y de peregrinos, siguiendo el espíritu del profeta Elías, se establecieron en la montaña y se llamaron los hermanos de la Bienaventurada Virgen María. En 1206, Santo Alberto de Jerusalén dió a estos ermitaños que vivían en el monte Carmelo una regla para sus vidas y la Iglesia los reconoció oficialmente como orden. En l452, el Beato Juan Soreth, general de la orden, fundó la orden femenina, también conocida como la segunda orden. En el siglo XVI durante la reforma, la gran carmelita y mística española Santa Teresa de Ávila, deseó renovar el fervor y la pureza de los principios espirituales de la orden. Con la ayuda de San Juan de la Cruz, Santa Teresa inició un movimiento de reforma que se extendió también a los frailes. Después de su muerte, los monasterios reformados fueron establecidos en Francia y Bélgica, y desde estos dos países se fundaron monasterios en Inglaterra y después en Escocia y Gales. Actualmente hay monasterios carmelitas en casi cada país del mundo. Hoy en día hay aproximadamente 29,000 frailes y monjas en todo el mundo.
Carmelo de Lisieux:
El Carmelo de Lisieux fué fundado por tres hermanas del Carmelo de Poitiers,
Athalie y Desiree Gosselin y Caroline Gueret, el 24 de agosto de 1838. Fué establecido de acuerdo con la regla reformada de Santa Teresa de Ávila. Dos monjas de alto rango del Carmelo de Poitiers las acompañaron, la madre Isabel de San Luis, la priora y la hermana Genoveva de Santa Teresa, sub priora y maestra de novicias. La hermana Genoveva de Santa Teresa fué considerada muy santa por Thérèse y murió en l891 poco después de la entrada de Thérèse al monasterio. El día que Thérèse entró en el Carmelo, el monasterio cumplía 50 años de existencia. En 1895, el Carmelo de Lisieux tenía 26 monjas en la comunidad, 22 monjas del coro y 4 hermanas legas. La comunidad se consideraba muy austera. Los edificios no tenían calefacción y un río próximo hacía que el ambiente fuera frío y húmedo.
La Madre Marie de Gonzaga, la superiora del Carmelo cuando Thérèse entra al monasterio, era de origen noble, una mujer educada y refinada. Ella demostró gran liberalidad cuando permitió que Thérèse entrara en el monasterio aunque la regla de Santa Teresa indicaba que no más que dos miembros de la misma familia deben pertenecer a la misma comunidad. Aunque la Madre Marie de Gonzaga era estricta con Thérèse ocasionalmente, también la amó mucho y fomentó su espiritualidad. Desafortunadamente, a muchas de las monjas les disgustaba Thérèse y se oponían a la presencia de la familia Martin en el monaserio.
Jansenismo:
Centralizado cerca de París, surgió el Jansenismo, movimiento herético que causaba angustia y temor en los cristianos por su enseñanza de la predestinación absoluta, doctrina que indica que la vida futura del alma está decidida de antemano. La consecuencia de esta doctrina es un miedo exagerado a Dios y la creencia que, como el pecado es casi inevitable, muy pocos irán al cielo. El monasterio de Thérèse no estuvo libre de los efectos del Jansenismo. Desiree Gosselin, que tomó el nombre de María de La Cruz después de fundar el Carmelo de Lisieux, temía el castigo de Dios y se ofreció a la justicia divina como alma víctima. Poco después, enloqueció y fué recluída en su celda por los últimos treinta años de su vida. Murió en 1882, pero seis años mas tarde, cuando Thérèse entró en el monasterio, los recuerdos tristes de esos acontecimientos estaban aún muy presentes en las mentes de las monjas del Carmelo. Al enterarse de lo sucedido, Thérèse, que estaba muy consciente de sus fallos e imperfecciones ofreció su ser a la misericordia y al amor infinito de Dios. Thérèse escribió "Me parece que si todas las criaturas hubieran recibido las mismas gracias que yo he recibido, Dios no sería temido por ninguno sino que sería amado al punto de la locura. ¡A mí me ha concedido su misericordia infinita, y por ella soy capaz dc contemplar y adorar las otras perfecciones divinas! Todas estas perfecciones parecen resplandecer con amor, incluso su
justicia parece estar arropada en amor." La vida de Thérèse fué para la iglesia como un aire refrescante que la llenó de alivio y energía. Su pensamiento forjó los cimientos para el Concilio Vaticano II y para la renovación que ocurrió en la iglesia más tarde.
Vida de Cada Día en el Monasterio:
La vida de cada día en el Carmelo era rigurosa. La oración tomaba precedencia
sobre todo lo demás y ocupaba cerca de siete horas. El trabajo, que ocupaba
cinco horas, se desempeñaba en soledad y consistía en tareas como la
lavandería, la cocina y el cultivar del huerto. Las monjas dormían seis horas en
el verano y siete en el invierno.
El horario de Thérèse era el siguiente:
4:45AM Despertar
5:00 Oración en coro
6:00 Liturgia de las Horas
7:00 Misa y Acción de gracias
8:00 Desayuno
8:15 Trabajo
9:50 Exámen de conciencia
10:00 Comida
11:00 Recreación
l2:00 P.M. Tiempo libre en silencio
1:00PM Trabajo
2:00 Vísperas
2:30 Lectura Espiritual
3:00 Toque de campana para recordar la Muerte de Cristo
3:15 Trabajo
5:00 Oración mental
6:00 Cena
6:45 Lavado de platos y recreación
7:40 Completas
8:00 Tiempo libre en silencio
9:00 Maitines y oficio nocturno.
11:00 Hora de dormir
La Ciudad de Lisieux:
La ciudad de Lisieux, situada en Normandía, Francia, no era particularmente
devota. Los ciudadanos de Lisieux eran conocidos por ser sensatos y prácticos y no por ser creyentes y piadosos. Eran también muy patrióticos y se sentían orgullosos de su país. Thérèse era una muchacha verdaderamente francesa, amaba a Francia pero también sentía afinidad a todo el mundo. En la Lisieux de la época de Thérèse la industria textil, que había prosperado años atrás, había desaparecido y había muchos pobres en la clase más baja. Varias huelgas durante la depresión industrial requirieron la intervención del ejército. Louis Martin visitaba a menudo una casa de refugio para las mujeres pobres de la ciudad. Thérèse consideraba a estas mujeres sus hermanas y decía que hubiera vivido con ellas si el Carmelo le hubiese negado la entrada. Thérèse
era de la clase media pero estuvo en contacto con las clases más bajas al igual que con las altas.
Theophane Vénard:
A pesar del daño infligido a la economía después de la
guerra Franco-Prusiana, los franceses se expandieron al exterior y fundaron colonias en Indochina, Vietnam, África y en las tierras del mar Pacífico.
Se inspiraba a los misioneros jóvenes que salieran del hogar y predicaran el
Evangelio en tierras nuevas. San Theophane Vénard, canonizado por el Papa
Juan Pablo II en 1988, era uno de los héroes preferidos de Thérèse.
El Padre Vénard, misionero francés, fué martirizado en Tonkin en 1861 por
predicar el Evangelio. Camino a su ejecución, el padre Vénard cantó himnos y salmos. Su ejecutor codiciaba su ropa y le preguntó a Vénard que daría él para que su muerte fuera ejecutada rápidamente. Él le respondió: "Mientras más dure, major será".
En 1896, un año antes de su muerte, Thérèse leyó la vida del que entonces era el
Venerable Theophane Vénard y colocó una estampita suya en la enfermería.
Maurice Belliére:
Francia colonizó a Vietnam en 1858 y capturó a Saigón en 1859. Después, los franceses
se movilizaron hacia el oeste y hacia el norte, terminando la conquista de Indochina
antes de 1907. En 1861, el Carmelo de Lisieux fundó un monasterio en Saigón, bajo la
dirección de la Madre Genoveva. Thérèse tenía gran deseo de ser misionera en tierras
extranjeras y hubiera viajado a Saigón si no hubiese sido por su poca salud. Thérèse fué
elegida para ser la hermana espiritual de un sacerdote joven misionero de nombre
Maurice Belliére. Maurice escribió a la priora del Carmelo, la Madre Agnes de Jesús,
que era Pauline, la hermana mayor de Thérèse, solicitando que se le asignase una monja
para rogar por la salvación de su alma. Durante los dos últimos años de su vida, Thérèse,
intercambió 21 cartas con Maurice, que eventualmente fué un Padre Blanco
en África. Él consideraba su relación con Thérèse un factor muy importante en su
discernimiento. Thérèse se sentía muy agradecida a Dios por haberle dado la oportunidad
de orar por Maurice que era sacerdote y misionero.
Vida Seglar:
Cuando Thérèse tenía nueve años, se codeó con la alta sociedad cuando su padre la llevó
a Alenzón. Sobre este viaje ella escribió, "Los amigos que teníamos allí eran demasiado
mundanos; sabían demasiado bien aliar las alegrías de esta tierra al servicio de Dios. No
pensaban lo suficiente en la muerte y sin embargo, la muerte le había llegado a muchos
de ellos, a los jóvenes, a los ricos y a los felices!" Thérèse también escribió que
reconocía que esa vida le resultaba atractiva y que le hubiera sido facíl unirse a ese tipo
de existencia. Para la familia Martin la vida de la clase alta era muy apropiada, comóda y
reglamentada. En su casa, a Thérèse le encantaba su buena ropa y le gustaba que
Céline la vistiera los domingos y los días de fiesta. En los 1890, los vestidos eran
acampanados, con adornos y firmes corses. Durante los dias de estudio en su casa con
su hermana Pauline, Thérèse disfrutaba el tiempo de recreo cuando salia a pasear
con su pade disfrutando de largas caminatas. Thérèse escribió, "Siendo la más joven en
la familia, yo no estaba acostumbrada a hacer nada sola. Mi hermana Céline ordenaba el
cuarto en que dormíamos, y yo no hacia ningún quehacer doméstico jamás."
Vida Religiosa:
Al entrar al Carmelo, Thérèse tuvo que enfrentarse por primera vez con duro trabajo
manual. Alli, muchas de sus companeras eran de la clase social mas baja y eran un tanto
asperas en sus maneras. Dentro del convento, Thérèse tuvo que lavar platos, ropa y
cultivar un huerto, actividades que nunca realizó antes de entrar en el Carmelo.
De hecho, su familia estaba bien de posicion y empleaba un numero de criados, factor
que contribuyo a que las otras monjas consideraran a Thérèse una niña consentida. Las
monjas del Carmelo tenían que hacer todas las tareas diarias ellas mismas. Esta situacion
era muy diferente a la situacion de las mujeres burguesas que dependían de sus criados y
no realizaban ninguna de estas tareas. Thérèse había sido parte de ambos mundos y
encontró uno mucho más atractivo que el otro.
Juana de Arco:
Santa Juana de Arco, guerrera francesa del siglo VI y amada santa, era una simple
muchacha campesina que condujo al ejército francés en la batalla victoriosa de Orléans.
Esta joven representó el alma de la resistencia francesa y fué la general más joven que
condujo a un ejército en batalla. La popularidad de Santa Juana de Arco se difundió
rápidamente a fines de la guerra Franco-Prusiana. En 1877, el historiador Hanri Wallon
publicó un volumen de 566 páginas sobre su vida y el Papa Leo XIII autorizó su
beatificación. Thérèse sentía gran devoción a la Venerable Juana de Arco, y vio en ella
la síntesis perfecta de la fe católica y el patriotismo francés. Thérèse escribió dos obras
sobre su vida, "La misión de Juana de Arco" y "Juana de Arco logra su mision."
Increíblemente, los arqueólogos descubrieron debajo de la capilla donde Thérèse iba a
Misa diaria, la tumba del obispo Pierre Cauchon, el juez que condenó a Santa Juana de
Arco a la hoguera.
Familia Martin:
Con respecto a Thérèse, muchos factores contribuyeron a su conocimiento de Dios y a su
espiritualidad, pero ninguno tanto como sus padres, Louis y Zélie Martin. Declarados
Venerables el 26 de Marzo de 1994, los dos tenian los ojos fijos en el cielo. Marie,
hermana mayor de Thérèse, dijo, "Nuestros padres nos criaron con un sentido de
desprendimiento de las cosas de este mundo. Ésta me parece haber sido la característica
principal de nuestra educación. Nos recordaban con frecuencia la eternidad." Todas las
hermanas de Thérèse entraron en el convento. Marie, Pauline y Céline se unieron a las
Carmelitas, y Léonie a las Vicentinas de Caen. Así como algunas familias son
particularmente dotadas en música o atletismo, parecería que la familia Martin tenía una
capacidad especial para las cosas espirituales. El gran biógrafo de la familia Martin, el
Padre Piat, escribió, "Parecía como si toda la familia estuviese asomada a la ventana
mirando hacia el cielo." Como Thérèse recibió tanto amor de su padre, a quien
consideraba muy santo y devoto, no le fué difícil a ella entender el amor incondicional
de Dios Padre por todos sus hijos.
Receta de Familia:
La familia Martin tenía muchas recetas especiales. Una de las favoritas de Thérèse era la "Sopa Minonnee". Su nombre viene de una palabra vieja francesa para "mijotee," que significa guisar lentamente. Es bien conocido en Normandía; se llama panade (sopa de pan) en otras regiones. Las monjas adoptaron esta receta e hicieron esta sopa en el Carmelo.
Sopa Minonnee
Para aproximadamente 6 a 8 personas.
Tome 1 pan francés entero (400 gramos, o poco menos de una libra), rómpalo en pedazos, cúbralo con 4 tazas de agua caliente y déjelo remojar toda la noche. Luego, presione el pan con un tenedor y llene la olla de agua, dejandola hervir. Hiervala por alrededor de media hora hasta que la mezcla del pan y agua llegue a ser cremosa. Agregue 1 cuarto de galón de leche y 1/3 taza de mantequilla. Sal y pimienta a gusto.